El liderazgo en acción

Voy a tratar de dar una definición de lo que es el liderazgo.

"Liderazgo es la capacidad de materializar el potencial de los demás y orientar las habilidades, conocimientos y capacidades de un grupo hacia unos resultados predeterminados. Lo hace dirigiendo la atención del grupo hacia los medios de satisfacer sus necesidades que sean idénticos a los objetivos conocidos o consecuentes con ellos."

En resumen el liderazgo es lo que los líderes hacen. No es lo que son.

Tal es el interés en lo referente al liderazgo que se han realizado más de 5.000 grandes estudios contrastados durante este siglo. El mundo ha estado hambriento de conocimientos sobre el liderazgo, de modo que no tendré muchas dificultades en destacar lo que se conoce. No deja de ser irónico, aunque para nadie sea una sorpresa, que las evidencias aclaran más lo que no es que lo que realmente es. Sabemos, por ejemplo, que hay poco apoyo para cualquier teoría de los rasgos del liderazgo. La psicología muestra que una buena presencia y una personalidad aparentemente fuerte pueden facilitar un despegue meteórico a un individuo afortunado, pero a menos que el líder sea capaz de llevar prontamente al éxito a su grupo, la luna de miel carismática es de corta duración, como los líderes políticos suelen descubrir después de los mágicos cien días.

Una teoría que se engloba bajo el ligeramente desconcertante nombre de Equilibrio de Idiosincrasia sugiere que todos nosotros obtenemos nuestro equivalente a los cien días, carismático o no. En un lenguaje sencillo esto funciona así. ¿Ha visto usted alguna vez ascender a alguien a un puesto de liderazgo dentro de una organización y ha pensado algo así como: "Me parece un imbécil integral, pero me imagino que algo bueno habrán visto en él o nunca le habrían dado ese puesto. Tal vez haga bien concediéndole el beneficio de la duda y esperar a ver qué ocurre..."

Esto es el Equilibrio Idiosincrático en acción. Usted no emite juicio alguno durante una temporada, tras la cual, el nuevo líder demuestra una buena actuación y usted admite que los superiores, a fin de cuentas, sabían lo que se traían entre manos, o fracasa y la primera impresión de usted se refuerza. El éxito o el fracaso es una función de la capacidad del líder para llevar el éxito a su grupo. Su credibilidad aumenta con cada éxito y disminuye con cada fracaso. Si en un intento de evitar el riesgo, no hace nada, lentamente va desgastándose y finalmente lo pierde todo, aunque puede haber estado en el puesto algo más de tiempo que otros. Por lo tanto, un Primer Ministro inactivo puede permanecer en el puesto más que un Canciller poco eficiente, pero su destino final resulta ser el mismo. Están destinados a convertirse en líderes sin seguidores.

Así pues, no solamente hay poco apoyo para la Teoría de los Rasgos, sino que las pruebas demuestran que la pequeña ventaja que el carisma representa para unos pocos afortunados dura poco tiempo y se ve equilibrada solamente por la determinación de la mayoría de los observadores a conceder incluso a los más sencillos de nosotros el beneficio de sus más tempranas dudas, por lo menos.

La visión psicológica del liderazgo
Hay algunas pruebas demostrativas de que quienes se ponen el manto del liderazgo con mayor facilidad suelen provenir de un entorno anterior específico. Hay una mayoría de líderes que:

- Son los primogénitos de sus familias con hermanos más jóvenes a los que mangonearon desde una temprana edad.

- Son personas que desde jóvenes han alcanzado el éxito y que dejan de estar motivados exclusivamente por la necesidad de obtener logros personales y fueron personas eficientes dentro de equipos desde una edad relativamente temprana.

- Demuestran una gran energía.

- Son planificadores del futuro y saben muy pronto lo que quieren y crean estrategias flexibles para asegurarse su logro.

- Están orientados a una meta más que a una norma, por lo que el líder que se afana por conseguir una "matrícula" en la Facultad, considera ese gran logro una meta y no una norma y, por lo tanto, se siente desolado con un "sobresaliente alto", que considera un fracaso.

- Son sensibles a la política y capaces de utilizar la dinámica de grupo.

- Se sienten seguros de sí mismos.

- Son independientes del entorno, lo que significa que tienen la capacidad de extraer los hechos o datos importantes de una situación general y compleja.

- Utilizan marcos de referencia internos en lugar de externos. Es decir, que se basan en sus propios juicios y solamente consultan los puntos de vista de los demás cuando políticamente es oportuno hacerlo.

Todo lo cual añade credibilidad a la idea de que el liderazgo es lo que los líderes hacen y no lo que son. Tampoco es sorprendente el hecho de que aquellos que han tenido más oportunidades de practicar en su vida el arte o la ciencia del liderazgo suelen ser los mejores en él.

En un mundo cambiante, el detalle de lo que los líderes hacen se torna cada vez más importante. El auge de los trabajadores del conocimiento óptimamente cualificados, pero que no se sientan atraídos por la categoría de directivos o líderes supone que el líder formal dirigirá el trabajo de empleados cuyas capacidades y valía para la organización serán, por lo menos, iguales a las suyas propias. El advenimiento del trabajo a domicilio enlazado con la oficina por medio de redes informáticas supone que los líderes tienen la ineludible obligación de hacerlo bien a la primera, porque las oportunidades de supervisar la actividad y comprobar el efecto del liderazgo serán más escasas y más espaciadas. Los simples enfoques del "palo y la zanahoria" no pueden seguir funcionando en un mundo donde el palo no puede esgrimirse y las zanahorias son prohibitivamente caras. Aun así, la necesidad de un liderazgo eficiente cada vez es mayor, que no menor, como único modo práctico de llevar a los empleados hasta ahora dependientes de otros al autoliderazgo y la autonomía.


Autor: Tom Lambert
Fuente bibliográfica: Instrumentos clave para la gestión empresarial
Tom Lambert, Key Management Tools, 1 ed.
© Tom Lambert 1993